Aún posee la máscara que le regalé un día de lluvia común y corriente. Ella quizás creía que las nubes hablaban con un idioma que no podíamos entender, no sé, hablábamos cosas surrealistas, y mirábamos alrededor de nosotros.
Sus ojos parecían decir algo, y quizás no entendí muy bien, ella siempre sonreía, pero veía que tenía la máscara puesta, y muy bien. Nos recostábamos sobre ese muelle, quizás un poco débil, pero que aún así nos daba seguridad. Observábamos el cielo y pensábamos en que nada podía ser mejor en ese momento. Hablamos de música, de la niñez, y muchas tonterías sin sentido, pero sonreíamos, y esa sola sensación de provocar la sonrisa, era motivo para sonreír.
"Quizás así es mejor" es una frase que decíamos sin hablar, siempre lo entendimos así, y siempre lo practicamos fielmente, mientras cantábamos canciones que sólo nosotros conocíamos, ahí, en la orilla del río.
Me dijo que tenía que aprender a bailar, y yo me dije, que tenía que aprender a aceptar.