Fail, una vez más. De repente todo volvió a la normalidad y nos volvimos envueltos en esa lluvia de fines de otoño a la espera de ese autobús que no llegará con un paraguas medio roto que, a pesar de ello, sigue levantado para proteger en algo, nuestras cabezas. Volvimos a escuchar esas canciones milagrosas y cantamos con el alma las letras que inventamos y que olvidamos el día siguiente con dolores musculares y de conciencia. Volvimos a ver esas películas de realismo mágico que de vez en cuando inventa nuestra mente cuando ya no hay conciencia, donde reímos, lloramos, bailamos, cantamos, jugamos como niños, y en la banca que está afuera de tu casa vimos esa ciudad inundada e incendiada que en esa noche imaginaste así.
Quisiste inventar una canción, pero la mala voluntad de siempre te impidió seguir adelante. Aún quieres destruir esa casa. Aún quieres enrollar esa bufanda en tu cabeza y hacer que nada hay más allá. Aún quieres...