Hace rato que no escribo aquí, y en realidad, porque he pensado poco en cosas que podrían tener algún valor en este cuaderno virtual. Queda poco para viajar otra vez, y se siente en parte que fue corto el descanso, aunque igual se aprovechó -no al máximo, y tampoco hicimos todas las cosas que dijimos que haríamos en esta ocasión- lo más que pudimos.
Quizás es porque eso mismo que no escribo tanto ya, no hablamos mucho y no hay mucho de qué hablar. Porque a veces nos acordamos con la voz y otras veces, con el teclado. Porque aún quedan cosas que limpiar, pero no necesariamente exteriorizar, o explicitar mucho esas cosas.
Aunque igual da lo mismo ya, siempre dió lo mismo. Quizás es verdad que los amigos perdonan más fácilmente que uno mismo.
De alguna forma sería bueno que me dijeras en persona lo mismo que me dices al otro lado de la pantalla...