26 de junio de 2011

Ella igual abre paréntesis

Quisiera volver a viajar hacia Júpiter, el planeta que soñamos escribiendo. Soñar con Anne Maloix. Tener ese nervio tenso del primer viaje. Esa alegría infinita del primer beso (no del primero-primero). Leer ese artículo pequeño censurado por ella. Acariciar ese hermoso cabello despeinado. Jugar con los pequeños gatos recién nacidos.

Confesar la inspiración recibida para mi canción propia favorita. Confesar?

Sobran ideas, faltan palabras entremedio de las frases. No todo es tan literal, pero no se busca más allá de lo concreto. Semanas de frío, tensión, confesión, ardor. Y pareciera que no puedo terminar este post. Ella igual abre paréntesis, lo que no sé, es si lo desea.

Literal, a veces. Mezcla de temas no-tan-parecidos.

Debería estar feliz, lo sé... bueno, no sé, pero al menos satisfecho. A veces mal agradecido, y a veces desafortunado (depende de la hora también). Aunque es cierto, por lo general vivo más los sueños y las ilusiones que la realidad.

Y cuando llega, llega. Así también se va, fácilmente. Así se fue, y así creo que algún día irá a mi casa a buscarme y, cuando lo haga, haremos como si nada ha pasado. Como si daño no hubiera causado.

Las buenas cosas están más cerca y a veces es más fácil obtenerlas de lo que uno piensa (lo dice el Padre Gatica).

20 de junio de 2011

Re-encuentro y las hojas virtuales

Tantas veces y volver. Seguir siendo un turista en tu ciudad. Creerte el protagonista y darte cuenta que no eres más que un secundario, o más probable aún, un extra desenfocado.

De pronto esa noche cambió las cosas, para volver a ese lugar. Ese antiguo galpón grande y vacío, y esa casa desordenada llena de puntos y comas mal puestos.

Me comí las tildes y las haches, memoricé tantos tipos de ecuaciones y sus nombres, pero olvidé lo que había detrás de ellas. Me creí robot y pensé que era programable, hasta que volví a escuchar esa canción.

Escuchar esa voz y leer esas líneas. Convertirme en el Padre Gatica parecía tan fácil como en otras oportunidades mientras las recordaba una y otra vez. Me creí feliz y lo creí real, el frío y los nervios causaban estragos en mi respiración, pero no importaba, hasta se sentía mejor.

No hay conectores acá, las comas y los puntos van mal otra vez, y qué más da.

Eins

Estaban enamorados,
en las parcelas.
Se encontraron del otro lado,
cada uno y sus cabezas.

Las estaciones y sus emociones.

Comieron arroz con pavo,
y dejaron las osamentas.
Disfrutaron cada bocado,
y al final ya nada queda.

Ahí están las pieles, expuestas al agua.

Árboles en escalas grises,
en la fotografía.
Ríos del valle agitados,
y la bienvenida del día.