No te creo nada. Nada. Se sabe y se entiende. Podrás contarme una y otra vez tus historias de amor y desamor y no hay nada que pueda darle un sentido a las vitales contradicciones de todos tus cuentos.
Supieras lo que es la nada para entender lo que digo.
Es como los días en cama, recién operado y con los dolores post-operatorios. Y no es que exagere, ¿o sí? Quizás yo también te he estado mintiendo y no lo sabes... o bien, no sabes cómo me hubiese gustado mentirte (no me pidas sensatez).
23 de octubre de 2012
21 de febrero de 2012
Aún queda
Hubo una vez una chica que quise mucho, tanto que hice cosas por ella que jamás había hecho por alguna otra persona. Para qué decir todas las veces que metí las manos al fuego por ella.
Ella decía que lo que más odiaba eran las mentiras. Siempre confié en su palabra.
Nunca nadie me mintió tanto como lo hizo ella.
Ella decía que lo que más odiaba eran las mentiras. Siempre confié en su palabra.
Nunca nadie me mintió tanto como lo hizo ella.
5 de febrero de 2012
Elú
Llámenlo "Elú", no quiere irse a la basura, pero da lo mismo ya, que se ahogue dentro de la bolsa negra que merece estar con los toroides que nunca fueron más los pastelillos que nunca se comieron.
Elú fue más bien un hijo no deseado, un intento bienintencionado pero absurdo en sí mismo, no tuvo la misma recepción de sus padres, sin embargo los testigos del nacimiento estaban felices con su llegada. Así también posiblemente tuvo dos nombres, el otro, es desconocido.
Fue testigo irónico de gritos, abrazos, risas, llantos, y platillos de cocina voladores con una impresionante incapacidad de demostrar sentimientos, no se sabe si lo disfrutaba o sufría con aquellos acontecimientos, hasta el divorcio de sus padres. El padre nunca luchó por su custodia.
Un buen día de otoño, Elú salió a pasear al parque más cercano de su casa, recostándose en las hojas secas, camuflándose. Ese día desapareció.
Elú fue más bien un hijo no deseado, un intento bienintencionado pero absurdo en sí mismo, no tuvo la misma recepción de sus padres, sin embargo los testigos del nacimiento estaban felices con su llegada. Así también posiblemente tuvo dos nombres, el otro, es desconocido.
Fue testigo irónico de gritos, abrazos, risas, llantos, y platillos de cocina voladores con una impresionante incapacidad de demostrar sentimientos, no se sabe si lo disfrutaba o sufría con aquellos acontecimientos, hasta el divorcio de sus padres. El padre nunca luchó por su custodia.
Un buen día de otoño, Elú salió a pasear al parque más cercano de su casa, recostándose en las hojas secas, camuflándose. Ese día desapareció.
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