
Varias veces he estado a oscuras con mi querida guitarra y el computador emitiendo música por los parlantes. Qué bien sienta esa hermosa sensación de libertad, cuando no hay nadie a quién molestar. Te ríes de tu propia soledad y disfrutas de ella con tu música fuerte cantando, soñando, imaginando tus propias canciones, tu propio escenario, tu vida misma.
Y cuando acaba la música ya no queda nada, será que la vida = música?.
Por supuesto!
No hay comentarios:
Publicar un comentario