31 de julio de 2010

Así es, el viernes.

Hace rato que no escribo aquí, y en realidad, porque he pensado poco en cosas que podrían tener algún valor en este cuaderno virtual. Queda poco para viajar otra vez, y se siente en parte que fue corto el descanso, aunque igual se aprovechó -no al máximo, y tampoco hicimos todas las cosas que dijimos que haríamos en esta ocasión- lo más que pudimos.

Quizás es porque eso mismo que no escribo tanto ya, no hablamos mucho y no hay mucho de qué hablar. Porque a veces nos acordamos con la voz y otras veces, con el teclado. Porque aún quedan cosas que limpiar, pero no necesariamente exteriorizar, o explicitar mucho esas cosas.

Aunque igual da lo mismo ya, siempre dió lo mismo. Quizás es verdad que los amigos perdonan más fácilmente que uno mismo.

De alguna forma sería bueno que me dijeras en persona lo mismo que me dices al otro lado de la pantalla...

17 de junio de 2010

Fail

Fail, una vez más. De repente todo volvió a la normalidad y nos volvimos envueltos en esa lluvia de fines de otoño a la espera de ese autobús que no llegará con un paraguas medio roto que, a pesar de ello, sigue levantado para proteger en algo, nuestras cabezas. Volvimos a escuchar esas canciones milagrosas y cantamos con el alma las letras que inventamos y que olvidamos el día siguiente con dolores musculares y de conciencia. Volvimos a ver esas películas de realismo mágico que de vez en cuando inventa nuestra mente cuando ya no hay conciencia, donde reímos, lloramos, bailamos, cantamos, jugamos como niños, y en la banca que está afuera de tu casa vimos esa ciudad inundada e incendiada que en esa noche imaginaste así.

Quisiste inventar una canción, pero la mala voluntad de siempre te impidió seguir adelante. Aún quieres destruir esa casa. Aún quieres enrollar esa bufanda en tu cabeza y hacer que nada hay más allá. Aún quieres...

8 de mayo de 2010

Asuntos Climatológicos.

Ese día en que llovían perros y gatos se despejó. De pronto el panorama bélico se desvaneció y todos contemplaron ese nuevo día despejado, con un sol cálido y radiante.

Al día siguiente, por supuesto, todo volvió a la normalidad.

24 de abril de 2010

No todo es para siempre.

Visitaron esa ciudad que tanto ahnelaban y se quedaron saludando a un perro. Esa sensación a casa que no buscaban pero que les reconfortaba, les hizo entender de dónde venían, aunque no a dónde llegarían.
Él se quedó dibujando paisajes que veía en esos momentos y ella fotografiaba los momentos. Ambos con impresionante talento. En la esquina de la plaza principal había un violinista, el cual era acompañado por un acordeón, tocando piezas musicales propias y de belleza extrema.
Hacía frío en esa ciudad ese día y, luego de pasear por el centro, entraron a un restaurant a tomar café, aunque como poco sabían de su idioma hicieron algunas señas que fueron bien comprendidas.
Allí se quedaron. Aprendieron lo bueno y malo de esa ciudad y se acostumbraron a su idioma y costumbres, por varios años.
Y luego se separaron, a buscar nuevas sensaciones y personas con quien estar. No sé si se volvieron a hablar.

15 de abril de 2010

Middle-April's Thinking And Stuffs.

"Una vez me preocupé de tener el cielo despejado, limpio, sin smog ni ruidos visibles. Luego entendí que no podía ser perfecto, claro, cuando comenzó a llover". Así mismo me sentí en esas cuatro ocasiones, pretendiendo una quinta que siempre supe que no llegaría. Pero claro, la quinta también debía dejarla a tono, sin impurezas, porque presumiblemente pensaría que le gustara que estuviera todo bien, sin llegar a pensar que luego quisiera deshacer la perfección lograda y, consecuentemente, demolerla por las bases.

Luego de cuatro veces decidir aceptar la infame realidad, cambiaron las variables iniciales y, posiblemente una hipotética quinta vez sería absolutamente distinta - A veces agradezco no pasar por una quinta vez, a veces lamento -.

"Y si viajamos en un tren onírico...", "Y si dejamos la bandera a media asta...", "Y si nos sentamos en el pasto a sacar fotos...", "Y si me acompañas?", "Y si...".

¿Y si doy vuelta la página? Ya serían dos años.

28 de marzo de 2010

Autumnia

Encima de mi cabeza hay una hoja de color rojizo-café, y me doy cuenta que hoy están lloviendo hojas de colores. Son como panfletos anunciando un cambio estacional, de manera espectacular y bella, decían que la Naturaleza es Sabia.

Entre poesías, cuentos, reencuentros, canciones, amores, sabores y sinsabores, lluvias de medianoche... nos vimos sentados otra vez en ese pasillo de la Universidad.

Así es chicos, volvió el Otoño. Siempre es algo más que una estación.

23 de febrero de 2010

Parque inolvidable

Estaban sentados en la banca verde de aquel parque inolvidable, mientras las aves volaban de un lado para otro, al igual que la gente caminaba sin rumbos determinados. Parecían cansados después de un viaje casi eterno, pero reían acordándose de algunas anécdotas de esos momentos.

Luego se recostaron sobre el pasto, mirando hacia el cielo absolutamente despejado, como cualquier día de verano. Sacaron fotos del momento, de los paisajes, de las sonrisas, de los chocolates, de la alegría, de las miradas y las risas contagiosas que inundaban el parque inolvidable.

Pensando en la nueva parada del viaje y los próximos parques inolvidables.

24 de enero de 2010

Fragmentos de Situaciones no-tan-memorables.

Algo pasó en ese momento, cargando el equipo del ruido amable. Quizás inconciente de las consecuencias, actuaste de una forma sorpresiva, para mi alegría inconmensurable. El aliento compartido fue quizás la secuencia más reproducida en los canales del recuerdo.

Y no lo recuerdas, cierto?

11 de enero de 2010

El recuerdo de Mario no puede ser olvidado.

Rosa tenía apenas 2 años de edad cuando, entre sus juegos de niña pequeña y unos tantos vacíos del recuerdo, escucha una conversación de sus padres. Su madre mencionaba a Mario, el hermano menor de Rosa, quién había muerto hace poco.

Quién lo hubiera pensado, más de 40 años después, Rosa aún tenía fresca la memoria de esa conversación, conversó con su hermana mayor, María, quién no recordaba mucho, pero sí se acordaba de la existencia de ese niño, hermano suyo. "El Mariíto" decía, con lágrimas en sus ojos, aquel despertar en su memoria, que Rosa le produjo.

"Cuando tú te mueras, yo no estaré en tu funeral" - Dijo Rosa a su madre. "Tú crees que no me acuerdo, yo era cabra chica, pero me acuerdo perfectamente, del Mario, sé lo que le hicieron".
"¿Cómo es posible que te acuerdes? ¡Tenías 2 años!" - Dijo impactada su madre.
"No sé cómo, pero lo recuerdo todo, perfectamente. Sé que ustedes, con mi padre, mataron al Mario". Llorando madre e hija, en una escena difícil de olvidar para ambas.

Rosa siempre nos dijo que era la menor de los hermanos, pero a la vez, siempre mencionó que había alguien menor que ella, en el cielo. Mi tío Mario.