Visitaron esa ciudad que tanto ahnelaban y se quedaron saludando a un perro. Esa sensación a casa que no buscaban pero que les reconfortaba, les hizo entender de dónde venían, aunque no a dónde llegarían.
Él se quedó dibujando paisajes que veía en esos momentos y ella fotografiaba los momentos. Ambos con impresionante talento. En la esquina de la plaza principal había un violinista, el cual era acompañado por un acordeón, tocando piezas musicales propias y de belleza extrema.
Hacía frío en esa ciudad ese día y, luego de pasear por el centro, entraron a un restaurant a tomar café, aunque como poco sabían de su idioma hicieron algunas señas que fueron bien comprendidas.
Allí se quedaron. Aprendieron lo bueno y malo de esa ciudad y se acostumbraron a su idioma y costumbres, por varios años.
Y luego se separaron, a buscar nuevas sensaciones y personas con quien estar. No sé si se volvieron a hablar.
24 de abril de 2010
15 de abril de 2010
Middle-April's Thinking And Stuffs.
"Una vez me preocupé de tener el cielo despejado, limpio, sin smog ni ruidos visibles. Luego entendí que no podía ser perfecto, claro, cuando comenzó a llover". Así mismo me sentí en esas cuatro ocasiones, pretendiendo una quinta que siempre supe que no llegaría. Pero claro, la quinta también debía dejarla a tono, sin impurezas, porque presumiblemente pensaría que le gustara que estuviera todo bien, sin llegar a pensar que luego quisiera deshacer la perfección lograda y, consecuentemente, demolerla por las bases.
Luego de cuatro veces decidir aceptar la infame realidad, cambiaron las variables iniciales y, posiblemente una hipotética quinta vez sería absolutamente distinta - A veces agradezco no pasar por una quinta vez, a veces lamento -.
"Y si viajamos en un tren onírico...", "Y si dejamos la bandera a media asta...", "Y si nos sentamos en el pasto a sacar fotos...", "Y si me acompañas?", "Y si...".
¿Y si doy vuelta la página? Ya serían dos años.
Luego de cuatro veces decidir aceptar la infame realidad, cambiaron las variables iniciales y, posiblemente una hipotética quinta vez sería absolutamente distinta - A veces agradezco no pasar por una quinta vez, a veces lamento -.
"Y si viajamos en un tren onírico...", "Y si dejamos la bandera a media asta...", "Y si nos sentamos en el pasto a sacar fotos...", "Y si me acompañas?", "Y si...".
¿Y si doy vuelta la página? Ya serían dos años.
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