No te creo nada. Nada. Se sabe y se entiende. Podrás contarme una y otra vez tus historias de amor y desamor y no hay nada que pueda darle un sentido a las vitales contradicciones de todos tus cuentos.
Supieras lo que es la nada para entender lo que digo.
Es como los días en cama, recién operado y con los dolores post-operatorios. Y no es que exagere, ¿o sí? Quizás yo también te he estado mintiendo y no lo sabes... o bien, no sabes cómo me hubiese gustado mentirte (no me pidas sensatez).
1 comentario:
relax, dude.
ya vendrán tiempos mejores, ya me lo dijiste y te creo.
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