Me miro al espejo y encuentro a alguien absolutamente distinto en ciertos aspectos con respecto a quién comenzó a escribir este blog. Y en otros aspectos a uno igual, o peor. Y es que siempre pensé que la "diplomacia", el buen trato, el andar lento por las piedras, el responder, el comenzar a hablar, y etcéteras, serían los que iban a llevar a triunfar en lo que quisiera. También muchas veces pensé que no sería así, que al final la Ley de Murphy triunfaría por sobre todo lo que uno podría hacer, y aunque efectivamente eso ocurrió muchas veces, esto no es concluyente, pero es un gran dato a considerar.
Cosa rara esto del 2011, el año en que cumplí varios sueños, que día a día sueño otros nuevos, que cumplí sueños antiguos resignados. Me siento una onda senoidal, aunque mi cuerpo ya está acostumbrado a aquellas oscilaciones. A veces me siento más como una onda cuadrada.
Cosa rara esto de estos meses, ahora que vuelva a casa... ¿Cómo la hago para no irme sin querer volver? No sé cómo empezar, al final, la experiencia no sirvió de nada, la memoria es un enemigo que sabe muy bien cómo golpear.
Cosa rara eso del amor, dicen (en realidad, lo digo yo).
Al final a nadie le importa, y ese es el punto. Ese es el malvado punto.
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