6 de agosto de 2011

Todo cerrado

Me pareció dormir por días, sin embargo aún tenía mucho sueño. Decía un amigo que si duermes mucho, es natural que sigas con sueño, aunque no recuerdo cuál era el motivo. Desperté a la vez que con sueño, con mucha hambre y no había nada en la casa, así que salí a comprar algo para comer.

Cerca de mi casa hay pocos almacenes, y los que hay estaban cerrados, por lo tanto caminé un largo recorrido hasta llegar al supermercado más cercano para comprar algo. Tenía poco dinero y las cosas estaban muy caras -la inflación, quizás-. Caminando por unos pasillos, una promotora me ofrece una muestra gratis de un producto, me dio vergüenza aceptar pero luego de pensarla un poco, lo hice y me sentí un poco más aliviado, además de que efectivamente me gustó -y mucho-.

Entonces decidí comprar el producto... pero no pude: el precio era más elevado que lo que tenía.

1 comentario:

Ada (sin h) dijo...

"Todo cerrado y el viento adentro" parte de un poema que me gusta, de mi poeta favorita.